El Sábado 22 de Noviembre pasado cumplí mi meta de correr la Ultramaratón John F. Kennedy de 80 kilómetros (mi primera). Esto lo logré después de casi 4 años corriendo 10 maratones (Panama 2 veces, Nueva York 2 veces, Chicago, Los Angeles, Austin, Boise/Idaho, Boston, y Leadville). Mi preparación en los últimos meses la logré contratando como entrenador a uno de los mejores corredores de 100 Km en los EU, Howard Nippert, quien me desarrolló un plan de entrenamiento de 6 meses durante los cuales corrí 2 maratones e hice más de 15 corridas largas entre 4 y 5 horas de duración, muchas de las mismas en la carretera de Gamboa y en el camino del Pipeline.
Abajo relato mi experiencia.
Descripción del Evento/Ambiente/Clima
La JFK50 es la ultra-maratón más prestigiosa de los EU (http://www.jfk50mile.org/), consiste en un recorrido de 50 millas (80 kilómetros) y fue iniciada por el presidente John F. Kennedy en los años 60’s para promover la salud en los EU; el evento es muy popular entre las fuerzas armadas. La carrera se inicia en Boonsboro y termina en Williamsport, ambos pueblos en el Estado de Maryland, y muy cerca de West Virginia; en estos pueblos y región se dieron muchas de las batallas más terribles de la guerra civil de los Estados Unidos, y el área está llena de monumentos parar recordar a los miles de soldados caídos. La carrera se inició a las 7:00 a.m. en lo que entiendo fue el día más frío en la historia de esta carrera; la temperatura al inicio estaba en 19F (-7C) y nunca superó los 30F (-1C), y aparte el viento estaba en contra de los corredores la mayor parte de la carrera. Por suerte yo había traído conmigo suficientes alternativas de ropa, y al final decidí usar “long tights” y un “face-hood”. Durante la carrera, estaba tan frío que mi frascos de Powergel se congelaron, y tuve que ingeniarme para descongelarlos; el Powergel era mi principal fuente de energía durante la carrera, y no podía darme el lujo de no tomarlo; por suerte mi Gatorade estaba OK en la botella de 24 onzas que yo cargaba. En una ocasión me encontré con una señora que tenía un Camelback con sistema de manguera para succionar el agua, pero el mismo se había congelado, teniendo que recurrir a romper el sistema de succión para poder tomar agua!!
En general, aparte del congelamiento de mis manos durante las primeras 10 millas (a pesar de llevar guantes), mi cuerpo se adaptó bastante bien al frío. Yo creo que mi temperatura corporal nunca ha llegado a estar tan baja; en algunas estaciones de ayuda donde estaban sirviendo sopa de pollo y fideos, yo bebía la sopa como si fuera agua y sin llegar a sentir el agua hirviendo.
El Appalachian Trail (AT)
El Appalachian Trail es uno de los caminos naturales más famosos de los Estados Unidos, y el más largo, recorriendo desde Main hasta Georgia 2,175 millas. Esta fue la primera parte de la carrera, con una distancia de 14 millas. Mi entrenador, Howard Nippert (un veterano ganador de esta carrera) me había indicado que debía ser cuidadoso y que estaba rocoso, pero nunca pensé que el camino estuviera lleno de rocas tan protuberantes. Muchas de ellas cubiertas por hojas, haciéndolas más difícil de identificar y añadiendo el peligro de un posible resbalón. Las rocas, el terreno quebrado, las hojas resbalosas, y la formación alineada de corredores a lo largo del camino, hacían la experiencia bien retadora y peligrosa. No solo yo tenía que tener cuidado conmigo mismo, sino que tenía que mantenerme observando el corredor del frente, dado que si él o ella se caía, yo podía estar en problemas. En cerca de seis ocasiones me golpeé con rocas que me sacaron totalmente de balance, y no me imagino cómo es que no me caí; escuché, sin embargo, que mucha gente se accidenta en esta porción de la carrera. Esto demandó tanta concentración en mi, que el solo mirar mi monitor de HR por una fracción de segundo era realmente peligroso. Otro reto fue la formación de grupos de corredores, alineados uno tras otro en secciones angostas del camino; esto forzaba a los corredores a estar sincronizados; no podías ir más lento que la persona detrás de ti, ni más rápido que la persona del frente; y el pasar se tenía que hacer con habilidad y cortesía. Una parte graciosa de esta porción fue el hecho que el terreno estaba tan quebrado, que yo me veía forzado frecuentemente a saltar de un lugar claro a otro; me sentía como un saltamontes! El recorrido del AT terminó con la última milla descendiendo una pendiente de más de 60 grados de inclinación, la cual tuve que caminar con mucho cuidado.
El alto nivel de dificultad del AT forzó mi paso a ser más lento que el esperado en esta parte de la carrera, debido principalmente a que tuve que caminar algunas secciones. El peor escenario que yo había proyectado era correr a un máximo de 6:45 min. por kilómetro (contemplando las paradas en las estaciones de ayuda), pero sin embargo terminé esta sección de la carrera con un promedio de 7:18 min. por kilómetro.
El Camino del C&O Canal
Yo estaba muy contento de salir del camino de montaña y poder entrar en el camino plano a lo largo del río Potomac, el cual llaman C&O Canal. Sin embargo, este era un camino de 28 millas (45 kilómetros) de largo, y aunque el paisaje al comienzo se sentía excelente, este era exactamente el mismo paisaje a lo largo de las 28 millas!!! (arboles sin hojas a ambos lados del camino, con el canal/río al lado izquierdo). Esto había sido anticipado por mi entrenador, quien me advirtió de que algunos corredores se “duermen” en esta sección de la carrera; en mi caso me sentí mas bien como “hipnotizado” como hacia la mitad de este camino. Lo positivo del camino fue que al inicio pude aumentar mi velocidad, llegando a un paso entre 5:30 y 5:50 min./km por una buena porción del camino. Sin embargo, la fatiga muscular general y la “hipnosis” me forzó a bajar la velocidad hasta un paso de 7:00 min./km después de la mitad (después de las 5 horas de recorrido).
En un momento dado durante la primera mitad del C&O Canal, pensé que mi sueño de terminar la carrera acabaría drásticamente cuando me golpeé con una raíz de un árbol en un momento de descuido, lo cual hizo que me precipitara de frente, por suerte cayendo amortiguado por mis brazos y rodillas. Por suerte solo me raspé las rodillas y brazos, y me dio un calambre en la pantorrilla izquierda. Me quedé sentado por un minuto para recuperarme del calambre, y rápidamente me paré y recuperé mi ritmo como si nada hubiese pasado; ahora que lo pienso es increíble como mi cuerpo tomó esa caída y golpe sin llegar a sentir dolor (quizá porque todo mi cuerpo estaba congelado J); también es curioso que no llegué a caerme en la parte más difícil y peligrosa de la carrera (el AT), pero si me caí en esta sección, la cual no tenía ni cerca de la dificultad que tiene el camino del pipeline de Gamboa, en el cual practiqué por horas. Nunca me había caído corriendo en los últimos 4 años!!!
Después de 5 horas corriendo, a mi monitor principal de HR y GPS se le estaba acabando la batería, así que tuve que activar mi segundo monitor. Sin embargo, por alguna razón este último (que había comprado justo hace 2 semanas) no medía bien el paso en tiempo real, lo cual me forzó a monitorear solo mi paso promedio y en HR como los únicos indicadores de rendimiento. Sin embargo, al no poder visualizar mi paso en tiempo real, le perdí interés a mi paso del todo, y dado que tenía tal nivel de cansancio me concentré de ahí en adelante en controlar mi “esfuerzo percibido” y mover mis piernas al paso que me permitiera mi cuerpo, siempre evitando entrar en una zona anaeróbica. Habiéndose acabado toda la tecnología que me entretenía, comencé a ponerle más atención a las raíces de los árboles J.
Administración del Dolor
Después de todo, creo que no sufrí dolores tan intensos como los que sufrí durante mis dos primeras maratones 4 años atrás, pero tuve que aguantar dolor por un tiempo muchísimo más largo, y ahí es donde el factor mental era muy importante. Realmente me sentí muy bien hasta cuando pasé la primera mitad de la carrera (aprox. 5 horas); a partir de entonces los dolores en mis pies se incrementaron mas y mas conforme el tiempo transcurría, en particular en mi pie izquierdo, el cual siempre ha sido más susceptible a dolores. Aparte de mis pies, solo sentía como si el resto de los músculos de mis piernas me dolían como un todo en lo que solo lo puedo explicar como una “fatiga general”; la buena noticia era que aparte de mis pies, ningún músculo en particular me dolía sobresalientemente en mis piernas. Lo que si sentí por primera vez en mucho tiempo, fue un dolor manejable en mi espalda baja en su totalidad (de izquierda a derecha), pero el cual sentí que incrementaba con el tiempo. En un momento dado esto me preocupó bastante, dado que me era difícil determinar si era un dolor muscular, o una articulación, o lo que más temía, un problema interno en algún órgano, como los riñones. Luego me di cuenta que mi preocupación era por gusto ya que, no importaba que me dolía, yo iba a seguir corriendo hasta terminar, aún si eran los riñones la fuente del problema J.
Otra sorpresa tuve fue un malestar estomacal que me dio a partir de la mitad de la carrera. Yo estaba bien decepcionado ya que a mí nunca me había pasado esto. Yo me había cuidado bastante las últimas 2 semanas, monitoreando y seleccionando mis comidas con sumo detalle, casualmente para evitar lo que mi estómago tuviera problemas. Al final, tanto esfuerzo por gusto, ya que debo haber cenado la noche anterior algo que me cayó mal. La buena noticia es que esta situación no creo que me haya causado deshidratación, aunque si perdí bastante tiempo yendo dos veces al baño.
Administración de la Hidratación y Calorías
Creo que la ejecución de mi plan de hidratación y consumo de calorías fue casi perfecto. Traté de mantener una rata y frecuencia de consumo de líquido similar a la de mis corridas de entrenamiento; sin embargo, interesantemente, en una de las corridas que hice en 40 F en la Universidad de Duke cuando fui a visitar a mi hija hace unas semanas, me di cuenta que podría correr el peligro de sobre-hidratarme; y de hecho, creo que durante el primer tercio de la carrera estuve sobre-hidratado dado que me vi forzado a “desalojar líquido” más frecuentemente de lo esperado; el frío tiene que haber contribuido a eso también. De todas formas, creo que eso fue mejor que el arriesgarme a estar deshidratado. También, a medida que tomaba mis tabletas de Sodio y electrolitos, creo que gradualmente mi cuerpo comenzó a retener más agua en la parte posterior de la carrera, disminuyéndose bastante las paradas. Las tabletas de Sodio y electrolitos fueron tan buenas que no solo nunca tuve un calambre (con excepción del momento de la caída) sino que nunca sentí ni siquiera la sensación de que podía venir un calambre, lo cual comúnmente me ha dado en maratones previas.
En relación al consumo de calorías, mis monitores Garmin muestran que consumí aproximadamente 3,000 calorías en la primera mitad de la carrera y 2,200 en la segunda. Esto es el equivalente a dos días de comida para una persona normal!!! J. Por consiguiente, mi análisis al terminar es que pude consumir suficientes calorías para mantener mis reservas de glucógeno en un nivel aceptable, gracias al Gatorade (aproximadamente 12 botellas de 24 oz), aproximadamente 18 Powergels de 110 calorías cada uno, y creo que 4 a 5 servidas de sopa de fideos/pollo. En adición, mis monitores de HR mostraron que corrí la primera mitad de la carrera a un promedio de 148 BPM y la segunda a 141 BPM, lo cual representa el nivel de HR más bajo que he tenido en una carrera (muy aeróbico); por consiguiente, creo que estaba usando el glucógeno muy eficientemente, y muchas de las calorías consumidas tuvieron como fuente la grasa versus carbohidratos. Debido a esto, realmente sentí un buen nivel de energía toda la carrera, y evité el “bonking” o lo que llaman “la pared” (the wall).
El tramo final
Con 8 millas por recorrer y en carretera, mi estado anímico estaba muy bien. Había salido de la hipnosis del C&O Canal, y finalmente podía ver casas, ranchos, vacas, gente alrededor, etc. J. Y de repente pude aumentar mi paso. Me sorprendió que a pesar de haber transcurrido 7.5 horas, pude subir el paso a 6:00 min./km, y comencé a pasar a muchos corredores. Comencé a tener imágenes de la meta final, ver a mi hija, y poder tomar mi primera cerveza en 2 semanas J. Todo eso me mantuvo con buen ritmo, probando que la mente puede hacer cosas maravillosas en el rendimiento físico. Este también fue el momento donde pude ver el beneficio de meses de entrenamiento, incluyendo 2 maratones de práctica, y muchas corridas largas los Domingos de hasta 5 horas.
Terminé fuerte y sano, con un tiempo de 9 horas y 37 minutos, dentro del rango que había estimado (9 a 10 horas), y en la posición 267 dentro de un grupo de más de 1,000 corredores que iniciaron la carrera. La mayoría de los corredores eran experimentados en ultra-maratones. Yo fui no solo el único Panameño sino el único Latinoamericano, y creo que el único que no era de Canada y los EU (http://www.jfk50mile.org/2008/2008RaceResultsB.txt) , así que en mi categoría de visitante internacional, fui No. 1 J.
Gracias
Quiero agradecer a mi familia, amigos y compañeros de trabajo por su respaldo. Pero particularmente quiero agradecer a mi entrenador Howard Nippert, quien me inspiró con su experiencia, pragmatismo y actitud de “no perdedor”, y al Dr. Carlos Retally, por correr conmigo en varias corridas largas y darme consejo y respaldo. Finalmente, gracias a mi hija Charlotte quien vino de la Universidad a apoyarme en esta carrera.