Pensamientos Finales
Terminó todo ya, los dolores comienzan a irse y olvidarse, y solo me quedan los miles de recuerdos del recorrido y de lo vivido. Mi principal memoria será siempre aquella de los cientos de niños con quienes tuve la oportunidad de compartir y dar un mensaje. Más de 700 caras que mostraban dignidad y esperanza, y para mi grata sorpresa, el seguimiento de normas de conducta que ni en mis tiempos teníamos: en todas las escuelas del Darién los niños se paraban a mi entrada, decían todos “buenos días” al unísono, y pude experimentar el mayor nivel de atención que he visto en años en todas las presentaciones que he dado. También viví decepciones y logré entender el nivel de retos que tenemos en nuestra sociedad cuando me tomó rogarle al Director del IPT de San Miguelito que me permitiera dar una charla a los niños, ya que él estaba bien concentrado en el tema de la huelga, y motivar a los estudiantes aparentemente no estaba en sus prioridades en esos días. Por esa actitud, el IPT de San Miguelito, a pesar de ser la escuela más grande que visité, fue la charla menos concurrida (menos de 80 estudiantes). La actitud opuesta viví en Chorrera, donde el director regional había coordinado para que estudiantes de múltiples escuelas fueran un sábado a reunirse conmigo en un gimnasio; estimo que era un grupo de más de 200 estudiantes.
Recuerdo las doñas que salían de sus casas en Metetí para saludarme y tomarse una foto conmigo. Gestos como ese los viví en todo el camino; gente que me miraba a las ojos para decirme cuanto apreciaban mi esfuerzo y lo que eso significaba para ellos; nunca fueron multitudes, pero los pocos que fueron me tocaron cada uno; no sé cómo explicarlo, pero nunca antes en mi vida he sentido el mismo nivel de impacto genuino en gente, aparte de mis propias hijas.
Darién es un área hermosa pero abandonada. Vale la pena dar algo de apoyo a esta comunidad; por lo menos visitando o invirtiendo en algo. El gobierno debe darle prioridad a la necesidad de infraestructura básica de agua y alcantarillado.
Descubrí la 24 de Diciembre y San Miguelito. Quienes no saben de lo que estoy hablando, pasen por ahí a las 5:30 p.m. Esa es la nueva ciudad de Panamá. Densa en población, actividad, ruido, tráfico, peligrosa, calurosa, sofocante. Es más, aquellos que estén pensando en comercios, ese es un tremendo lugar para crecer.
Mucha gente se me acercaba para darme ánimo y que continuara, pero la gran mayoría lo hacían con la ingenuidad de pensar que por supuesto lo podía lograr, sin imaginarse que realmente había posibilidades de que yo no terminara el trayecto. Los que me conocen bien saben que yo no tengo cualidades atléticas sobresalientes, y lo que es peor, mi cuerpo carece de las fibras musculares que típicamente tienen los fondistas (slow twitch fiber); por esa razón, el único activo que tengo para este tipo retos es mi determinación o, como otros podrían llamarlo, mi obstinación, y el trabajar muy muy muy duro (interesante que eso exactamente ha sido mi vida real). Los mensajes más realistas que recibí fueron de aquellos que sabían que yo SI podía darme por vencido y me miraban a los ojos para decirme o más bien exigirme: NO TE RINDAS!!. Esas palabras, “no te rindas!!”, me las llevé en la mente toda la distancia, y en los momentos en que sinceramente estuve tentado a rendirme, estas palabras de estas personas fueron las que me impulsaron adelante.
Mi peor enemigo en el camino fueron los perros. En Darién me atacaron varias veces, luego no ocurrió nada hasta Chiriquí, pero ya se me había acabado mi pepper spray. Llegando a David y tratando de huirle a un perro que venía tras de mí, casi me atropella un carro.
Otra sensación que me llevo es lo retador de la monotonía de correr por muchos kilómetros en la región plana entre Penonomé y Santiago. Si a eso le sumamos el sol, y las vistas planas de potreros, tienes una receta para la frustración total. Cuando mucha gente pensaba que las subidas a Tolé serían la peor parte, esta sección fue la más agradable y donde me sentí mejor y pude rendir más.
En Chiriquí me recibió la familia Castrellón en Tolé (Rafael y Manuel), a quienes les estoy muy agradecido.
Estoy muy agradecido con todos los que corrieron conmigo. Muchos lo hicieron acompañándome en mis peores momentos; no lo sabían, pero así fue, y me ayudaron mucho a recuperarme. Los corredores que me acompañaron y dejaron la huella más importante en mí fueron Eric de la comunidad Emberá quien soñaba en algún día ser jugador de football, y el boxeador que corrió conmigo entre Tolé y San Felix, quien quería ser campeón mundial.
Quiero darle las gracias a mi compañero el dolor. Cuando dije que había hecho un pacto con él, creo que realmente fue así. Él se iniciaba, crecía, y luego se desvanecía a medida que yo lo controlaba, pero luego se transformaba o surgía nuevamente y el proceso se iniciaba nuevamente. La idea es que nunca me dejaría vencer por él. El cuerpo humano es realmente la máquina viviente más impresionante. Tenemos mecanismos de sobrevivencia, adaptación, uso de oxígeno, y manejo de calor que ningún otro animal tiene. “What doesn’t kill you makes you stronger”, esto es realmente lo que siento que pasaba con mi cuerpo a medida que pasaban los días. Sorprendentemente mi frecuencia cardíaca estaba en niveles históricamente bajos (casi nunca arriba de 70%), aún bajo el sol, dolor o corriendo a un buen paso. Poco a poco el corazón se adaptaba y optimizaba su rendimiento.
Quemé cerca de 4,500 calorías al día, lo cual arroja un aproximado de 63,000 calorías en todo el trayecto de 775 Km (medido por GPS ahora). Asumiendo que uno normalmente come aprox. 2,500 calorías al día, traté de comer todo lo que pude, y sano; pero no creo que pueda haber superado las 3,000 calorías de comida al día, lo que me deja un déficit de 21,000 calorías, las cuales yo rogaba que se consumieran principalmente en grasa. Al llegar a casa mi peso oficial fue de 152 lb sin ropa, contra 158 lb antes de la partida. Perdí solo 6 libras. Luego mi % de grasa medido fue de 6.3% contra un 9.5% antes de salir; 3% de mi peso en grasa equivale a casi 5 lb, así que estimo que la mayoría si las perdí en grasa, y di una libra de músculo. Pérdida de agua no creo que haya sido relevante ya que mi consumo fue monstruoso. El consumo total de agua entre mi equipo de trabajo y mi persona lo estimo en 280 litros.
Logísticamente tuvimos una gran operación. Nos detuvimos muchas veces en el medio de la nada, seleccionábamos un lugar con sombra, montamos nuestra mesa, sillas, ponía mis pies en hielo, y desayunaba mientras me conectaba a internet a través de mi celular. Esta fue una forma excelente de vivir la travesía crudamente.
Quiero agradecer a todos los que creyeron en este proyecto desde un inicio y lo apoyaron con su compromiso; Raul Alemán y Vicky de Cordero, del Banco General; a Niels y Peter Pedersen de Pedersen Fine Foods; y Manuel Harding de Budget. Gracias a Daniel y Eric; sin su apoyo, simplemente no llego a ningún lado. Y por supuesto a las decenas de compañeros de Pura Voluntad, con quienes estamos creando una fabulosa organización, y mi familia.
Mirando hacia atrás, realmente nunca me imaginé que esto terminaría siendo como fue; solo pensé en hacer algo similar a las historias comunes de americanos, europeos y australianos que conozco, corriendo largas distancias en múltiples días a favor de alguna causa, y poder dejar algún tipo de legado como Panameño. Sinceramente creo que como sociedad tenemos una gran oportunidad para destacarnos y obtener logros importantes, y lo que falta es un ingrediente extra de sacrificio, disciplina y organización; si sumamos a esto fuertes valores de integridad y honradez, podemos llegar bien lejos.
Mirando hacia adelante, estoy seguro que no lo volveré a hacer, aunque si quisiera que algún día otros lo intenten y de manera más impresionante. A mí lo que me toca ahora es iniciar mi regreso a eventos de trillo y montaña, donde realmente está mi pasión y participar en uno de los eventos de mayor dificultad en EU, los 160 km de Hardrock (http://run100s.com/HR/), en Julio próximo en Colorado.
Después de llegar a la meta, me entró un ataque de paz, tranquilidad y humildad total. Humildad es quizá el término mas relevante para mi ya que, aunque es dificil de explicar, los retos de corridas extremas eso es lo que te inyectan, subir una alta montaña, atravezar un desierto, o una larga travesía, te hacen vivir la enormidad de las dificultades y los retos; al final, aunque el haberlo logrado te de orgullo, mas bien terminas humilde, ya que tu sabes exactamente lo que sufriste. Estos esfuerzos te hacen humilde también porque para lograrlo tienes que despojarte de todas las vanidades y cosas mundanas de la vida; eres tu, tus piernas y el ambiente; eso también lleva a un profundo ejercicio no solo mental sino espiritual, y es por eso que los Budistas tienen como práctica las carreras de multiples días.
Como típicamente hago, tomé un par de cervezas y luego de saludar a mucha gente me monté a mi carro y en el trayecto hacia David, con las ventanas abiertas y mis piernas pontadas en la parte delantera del carro, podía sentir la briza del aire junto con música de John Lennon y Rolling Stones (Wild Horses), una sensación inmensa de libertad. Aparte de la humildad, uno de los grandes retornos que me ha dado el correr, es la libertad; esa sensación que se logra especialmente cuando uno corre en alturas, montañas y paisajes bonitos; no dependencias, estas tu y los otros animales.
No importa que hagas hoy, da lo mejor de ti mismo; saca siempre lo mejor de ti. PuraVoluntad!!!




Corramos el 3 de Abril, por MAS VIDA, MENOS OBESIDAD




