Somos una organización que busca promover salud integral y fomentamos en los jóvenes el establecimiento de metas con organización, disciplina y esfuerzo.
Ya todos conocen el resultado; este relato es para quienes quieren entender lo que yo viví en Hardrock.
Hace 7 meses atrás me leí un libro llamado “Hard Rock Fever”, que cuenta la historia de un hombre que intentó en tres ocasiones terminar Hardrock. Es así como llego a Hardrock, consciente de que esta es la carrera más difícil de 100 millas en el mundo, con un ascenso total de 33,000 ft (10 km), equivalente a subir el Everest desde el nivel del mar, y luego bajarlo; o para aquellos familiarizados con el Volcán Barú, es el equivalente a subir y bajarlo 6 veces desde Boquete. Un reto descomunal donde se requieren tremendas habilidades y capacidades físicas, pero también un poder mental enorme para superar el temor que surge ante una travesía peligrosa a lo largo de dos días y dos noches sin dormir, en una ruta diseñada con poca marcación. Solo 500 personas la han finalizado!!! Un círculo especial de gente que trata de repetir anualmente la hazaña.
En mi proceso de preparación, también había analizado el “cut-off” de 48 horas que tiene este evento y el historial de la gente que ha terminado cerca de ese tiempo, y sabía que sería bien difícil terminar debajo de este límite. A pesar de todo eso, y el temor y respeto que tenía por la ruta, lo que llenaba mi mente en todo momento era una confianza casi automática de que definitivamente lo lograría, y mentalmente no estaba dispuesto ni preparado para un escenario contrario a ese. La clave para mí era dividir el trayecto en 13 porciones, equivalente a los 12 “aid stations“ por los que tenía que pasar. En cada uno sabía exactamente la hora límite en la que tenía que llegar para estar seguro que terminaría debajo de las 48 horas límite.
Arranco a las 6.00 a.m. del Viernes pasado en el pueblo de Silverton, con otros 139 corredores, y acompañado de mi fabuloso “crew” formado por Lorena Riba, Marlene Stoute, Irving “Rompy” Bennett, y Carlitos Rettally. Con el par de días que habíamos estado en Silverton, ya todo el mundo sabía que había un Panameño “Lewis” corriendo. Por primera vez en mi vida veo la bandera de Panamá hondeando en la partida, junto con las banderas de Francia, Italia, Inglaterra, y Australia (los únicos países fuera de EU representados). Junto con el orgullo Panameño, mi mente estaba ocupada con diversos sentimientos adicionales: temor por la peligrosidad de la ruta, temor de extraviarme, pero confianza en hacer el “cut-off”. Nunca había sentido una combinación tan fuerte de emociones en una carrera. Al despedirme de mi hija y de mi “crew”, sentí en un momento que podía ser una despedida para no verlos más nunca; nunca había llorado en una carrera, y aquí arranqué los primeros 500 metros con lágrimas bajando en mi cara.
El primer tramo hacia el primer “aid station” (KT) requería un ascenso de 4,000 pies en 12 millas; pasamos un río con agua congelada con el nivel arriba de las rodillas. El ascenso al Putnam Ridge, la primera montaña a casi 13,000 pies de altura, se sintió difícil, pero lo más retador fue acostumbrarme a pasar por largos trillos en laderas de montañas con una tremenda inclinación, donde cualquier paso en falso podía mandarme rodando por más de un kilómetro abajo. A medida que nos acercábamos a la cima, las vistas se hacían mucho más impresionantes, aunque lamentablemente en este evento pocas veces quité la vista del trillo, y más aún, pocas veces me paré a ver las vistas o tomar fotos, por miedo a perder tiempo; por miedo a alejarme del límite de 48 horas. Me sentí fuerte corriendo y en las subidas, pero por otro lado me di cuenta rápidamente de la superior habilidad que tenían otros corredores en las bajadas de trillos técnicos. Tuve una caída en medio de rocas y me golpeé la cadera fuertemente, pero sin herirme.
Debía llegar al “aid station” KT a las 10:10 a.m. No se como me auto-engañé, pero en mi mente yo estaba seguro que me ahorraría 15 a 20 min. en este trayecto. Sin embargo, y a pesar del esfuerzo y concentración que había puesto, llegué a las 10:15 a.m.; perdí 5 min contra el cut-off de 48 horas. Cinco minutos no me preocupaba mucho, pero si me preocupaba el esfuerzo tan alto que ya había realizado, y lo que esto significaba extrapolando esto hacia el resto del trayecto, quedando 44 horas por recorrer. Lo que era peor es que no tenía la menor idea de lo que venía en el siguiente sección.
El siguiente “aid station” era Chapman, y debía llegar a la 1:10 p.m., pero en el medio estaba la subida a Grant Swamp Pass, a 13,000 pies de altura. A medida que nos acercábamos a la cumbre, la inclinación se hacía más y más difícil, y podía divisar desde lejos a varios corredores usando sus manos para subir a la cima. Mis piernas y pantorrillas literalmente querían explotar de la enorme fatiga muscular y el incesante ascenso, y todavía no había llegado a la sección donde veía a la gente usar sus manos. Tenía atrás de mí a una mujer que no podía tener mejores condiciones que yo, pero se mantenía muy cerca de mí, y me hablaba (o más bien emitía sonidos). Lo complejo de esta situación era que, por un lado su presencia me ayudaba a continuar subiendo, pero por otro, yo me rehusaba a que ella me pasara; eso no era un escenario; nunca paré ni a tomar aire. Cuando llegamos a la última sección, la inclinación era tal que el suelo estaba a un metro de distancia de mi cara!!!; yo seguí usando mis “trekking poles” en lugar de las manos, empujando con toda la fuerza que tenía en mis piernas y brazos. Mi HR estaba a casi 100% por lo que pareció ser una carrera de 5 Km; tenía la boca tan abierta como podía para asimilar la mayor cantidad de aire posible. El suelo era de roca suelta, y por cada dos pasos que dabas, retrocedías uno; pensé en mirar hacia abajo, pero por suerte nunca lo hice. En un momento dado me levanté demasiado, y casi me voy para atrás y hacia abajo en lo que ya era un precipicio de varios kilómetros.
Finalmente llegué a la cima del Grant Swamp Pass. Eso fue como la finalización de una carrera aislada. Celebré junto a mi amiga el haberlo logrado. Sin embargo, después de 15 segundos de celebración, vimos la bajada suicida que venía. Esta era la sección con la mayor inclinación de la carrera; calculo que era una bajada vertical de 1,000 pies en solo 800 metros de distancia; todo lo que diga se queda corto en descripción. Esta bajada no se podía hacer ni corriendo ni caminando. Y lo peor es que tenía muchísima roca suelta e inestable. Mi primera tentación fue sentarme y bajar a punta de nalga; de hecho me senté y comencé así. Luego vi algunos corredores que bajaban “esquiando” las rocas, y algunos de manera descontroladamente suicida. Era como ver a niños divertirse; yo no tengo esa habilidad. Decidí que con mis nalgas no era la mejor forma de bajar, o por lo menos no la más bonita; me levanté con la poca valentía que me quedaba y decidí esquiar las rocas a mi manera. Me paré lateralmente y dejé que mi cuerpo se deslizara con mi pierna derecha de freno, y la izquierda guardando balance, con mis “trekking poles” ayudando. Mis pies se hundían como 12 pulgadas en el polvo y roca suelta; estaba en alto estado de temor, tensión, y concentración total; en mi mente estaba el negarme a caerme y morir. Lo que empeoró las cosas a medida que bajaba, fue que vi que montones de rocas caían cerca de mí desde arriba, y lo que pasaba es que los corredores ocasionábamos pequeñas avalanchas, y la gente gritaba “rocks down!!!”; que gracioso; como si yo tuviera la habilidad de quitarme del curso de las rocas; o como si pudiera ponerme mi “protector de rocas”..ja…ja. Si una roca venía en mi camino, simplemente me iba a golpear y punto; por suerte esto no pasó, y por suerte yo no golpee a nadie con mis avalanchas de piedras.
Finalicé la bajada con mi amiga, quien lo había hecho más rápido que yo, una situación que se repitió mil veces en el resto de la carrera (gente pasándome en las bajadas peligrosas). Estaba tan contento de haber sobrevivido que tomé aquí la única foto de toda la carrera.
Pronto entramos en segmentos planos de una meseta preciosa, rodeada de montañas y lagos, donde el trillo se acababa y mantenerse en la ruta era un truco que yo superaba solamente parándome a analizar por donde seguir, o esperando a otros corredores que sabían perfectamente por dónde ir. En mi mente me preguntaba cómo sería eso durante la noche.
Llego al fondo de la bajada y finalmente me acerco al “aid station” Chapman; me di cuenta que mi brecha contra el paso de 48 horas había aumentado a 25 min.; realmente decepcionante después de todo el esfuerzo que había puesto; cómo iba a recuperar esos 25 minutos si había realizado uno de los mayores esfuerzos que he puesto en cualquier ultra? Cómo iba a recortar eso cuando todavía me faltaban más de 40 horas de recorrido, 8 montañas, dos noches, y secciones bien peligrosas? Estaba en el medio de estos frustrantes pensamientos cuando veo a Rompy y a Carlitos a la vista. Este “aid station” no estaba supuesto a tener acceso para el “crew”, pero ellos se habían arriesgado y se habían metido caminando. Me sentí muy feliz de verlos. Eso cambió mi humor notablemente. En adición, este fue el “aid station” más alegre que he visto en mi vida. Me recibieron unas adolescentes vestidas de hawaianas (mas bien desvestidas ja..ja), dándome piña coladas, y gritando Go Panama!!! Rápidamente me di cuenta que Rompy y Carlitos habían invertido cierto tiempo socializando aquí, y que la motivación no solo era el ayudarme..ja..ja; entiendo que hubo un reclutamiento para los “aid stations” de Pura Voluntad en Panamá..ja..ja.. Salgo de Chapman corriendo fuerte, y vi a mi hija y a Lorena a quienes abracé con fuerza. Antes de despedirme, Rompy me quito el “happy” indicándome con el dedo hacia donde me dirigía; en frente se veía una montaña enorme, Oscar Pass era la cima; mi tercera subida a 13,000 pies de altura!! Mi corto momento de felicidad regreso a mi estado ya normal de temor por el reto intimidante que se aproximaba. Comencé a preguntarme como alguien había diseñado una ruta para subir 10 montañas como esta; es algo totalmente indescriptible. Sentía calor, por lo que le di a Carlitos mi tercer “layer”, el cual tenía alrededor de mi cintura, para luego recogerlo en Telluride; era plena tarde, sol prendido; sin embargo, esto pronto probó ser una equivocación.
Inicio los interminables kilómetros de subida a Oscar Pass con fuerza y paso consistente, en una carretera de tierra con mucha inclinación. Me paso a varios corredores, y eventualmente me vuelvo a encontrar con mi amiga de Grant Swamp. Aquí no había peligro, solo una subida muy larga, empinada, y aburrida. Bueno, aburrida por unos minutos. A la media hora de yo darle mi jacket grueso a Carlitos, las nubes se oscurecieron, la temperatura bajó rápidamente, rayos comenzaron a caer (lo cual es un peligro en esta área), comenzó a llover, y el viento se puso muy fuerte. Inclinación monstruosa, frío, y viento en contra; me sentí miserable. Vi a los corredores cerca de mí pararse primero que yo a ponerse guantes, abrigos, y todo el “gear” de invierno que tenían. Aunque yo seguía sudando y controlando el frío, llegó un momento en que me rendí, y paré a ponerme guantes, “head cap”, y mi wind-breaker liviano. Extrañe el otro “layer” que me había comprado para estos casos. El viento se hizo más fuerte, y las manos, a pesar de tener guantes, parecían congelarse. Esta situación miserable la viví por lo que pareció una eternidad, pero pude subir fuerte, pasándome o manteniéndome adelante de varios corredores.
Llegando a Oscar Pass se repitió el momento de felicidad similar a Grant Swamp, y luego pasamos por una meseta muy grande donde nuevamente corrimos campo traviesa. Posteriormente, la larga bajada eran kilómetros de caminos técnicos con muchas rocas grandes y sueltas. Aquí nuevamente me doblegó la dificultad del camino, mientras apreciaba a otros corredores bajar con mucha más habilidad que yo. Hasta el día de hoy no entendía bien cómo es que se puede bajar por un camino muy rocoso a toda velocidad. Luego Rompy y otros me han explicado que es una combinación del complejo sistema neuro-muscular de balance, amortiguación e impulso que tienen los pies con sus cientos de sensores, más un sofisticado radar que debes usar para enfocar a 20 mt de distancia y no menos.
El siguiente “aid station” era Telluride, un pueblo turístico para esquiar. Ahí debía llegar a las 5:00 p.m., y ya eran las 5:00 pm mientras me encontraba todavía en el medio de la montaña; no good. La bajada rocosa se convirtió en un camino de tierra que era bien “corrible”. Sin embargo, aquí me pasó algo que nunca antes había experimentado; me entró de repente un fuerte dolor de cabeza. Me tomé dos advil. Trataba de correr, pero el dolor de cabeza no me dejaba. Pensé que se iría rápidamente con el efecto del Advil, pero pasaban los minutos y el mismo persistía. Nunca me había dado un dolor de cabeza corriendo; descarté en mi mente que fuese “altitude sickness” debido a la confianza que tenía en mi climatización y preparación; no me dio en Leadville, no me dio en Tahoe, no me dio en Bolivia; pero si no era eso, entonces a que se debía el dolor de cabeza?? El libro Hardrock Fever habla de un corredor que se murió de un derrame cerebral después de terminar Hardrock, dado que rehusaba parar a pesar de los síntomas; pensé en eso por largos minutos; no podía evitar por lógica pensar que algo grave me podía estar pasando; pensé en mi familia, mis hijas; y mientras el dolor persistía y me doblegaba, yo tuve que bajar el paso a una caminata de rendición. Pasaba el tiempo, 5:10, 5:20, 5:30, 5:40, 5:50…Me frustraba pensar que llegaría a Telluride con más de una hora de brecha contra el “cut off” de 48 horas, con un intenso y misterioso dolor de cabeza, y todavía estaba por comenzar la diversión al acercarse la primera de dos noches largas, y 7 montañas más por subir
Casi llegando a Telluride, me encuentro nuevamente a Carlitos y Rompy quienes habían avanzado para encontrarme. El encuentro no fue muy alegre de mi parte que digamos, ya que no sabía cómo explicarles lo que estaba sucediendo. De hecho, escribo estas líneas pensando en que mucha gente que me conoce no se imaginarían la posibilidad de un fracaso mío en estos eventos; así que efectivamente, lo que sentía vergüenza, y todavía la siento. Bueno, Carlitos y Rompy estaban gritando…Awesome!!! You can do it!!! Way to go!!!, junto con otros gringos alrededor que decían Go Panama!!! Pero mi cara y actitud no fueron receptivas ni recíprocas. Señores.., “we need to talk”…, les dije. Rápidamente se dieron cuenta de que algo me estaba pasando, y les expliqué. La conversación se convirtió en lo que por siempre será motivo de debate y polémica. Paras o continúas?? Qué es lo que vas a hacer?? Valiente tonto, o miedoso inteligente?? Momento de decisiones. Rompy sacó la video cámara para filmar la discusión. Espero que la guarde, porque será chévere verla después.
Mi razonamiento. Puedo parar por un tiempo y comer para recuperarme del dolor de cabeza. Pero entonces qué?? Con casi 1 una hora 30 min de brecha contra las 48 horas, como es que voy a recuperar eso en el resto del trayecto?? Y qué tal si el dolor de cabeza no es por altitud y es algo más grave? En mi mente, yo había venido aquí a terminar debajo de 48 horas, y si eso no lo podía lograr, no tenía nada que hacer ahí. A pesar de eso, mi propuesta a Carlitos y Rompy fue que, si esto los defraudaba o ellos tenían particular interés en la experiencia de pacing que venía, yo continuaba si ellos me lo pedían.
La respuesta de Carlitos y Rompy fue…”Tu decides!!!”.” No te preocupes por nosotros”. Pero Carlitos insistía en la siguiente opción a considerar: olvídate del tiempo, descansa, recupérate, y continúa gozando la experiencia. OK, yo entendía, dejar el estrés y seguir como si nada con calma sin preocuparme de nada, ni del tiempo, sin que importara el terminar a tiempo o no. Lamentablemente en esta ocasión mi mente no estaba “seteada” para eso. Si yo continuaba, serían 36 horas de esfuerzo incansable por cerrar el gap, y 36 horas de frustración continua por no poder lograrlo; no podía simplemente pasear para “gozar la experiencia”. Eso, con dos noches y 7 montañas en frente, y el nivel de dificultad que venía, mas un dolor de cabeza que con seguridad resurgiría, para mí era una receta para terminar en una clínica psiquiátrica o colapsando físicamente.
Es así como concluye mi intento por correr Hardrock, con 28 millas recorridas, 12 horas, y 9,600 pies de ascenso, el equivalente a haber subido y bajado el Volcan Barú dos veces!! Después de “dropear”, nos fuimos rápidamente a tomar unas cervezas, escenario que ya venía acariciando durante los últimos 30 min. de recorrido..ja..ja. Estas fueron las cervezas más ricas que me he tomado en mucho tiempo. Y en el trayecto a Silverton en carro pude gozar enormemente el paisaje, por primera vez en todo el día. Tenía una combinación rara de decepción y verguenza por haber “dropeado” mas la alegría de estar entero y gozando este momento. Al día siguiente, el placer continuó cuando nos fuimos Rompy, Carlitos, Lorena y yo, hiking hacia Handies Peak, una porción de la carrera donde subimos hasta American Basin Pass, unos 2,600 pies de ascenso. Esta fue una experiencia inolvidable, donde pudimos gozar todos unas tremendas vistas en lo que parecía ser la cima del mundo. En la cima, mi Garmin indicaba 12,950 pies, así que Carlitos y yo corrimos como niños campo traviesa para encontrar una nueva cima que no estaba en la ruta, a más de 13,000 pies de altura, la cual renombramos “Carlitos Peak”.
Nos quedamos un día más en Silverton para ver el final de la carrera, la ceremonia de premiación, y la final del mundial. En el proceso, terminé de encarar con honor a decenas de otros corredores y lo que eran ya una comunidad de amigos que nos habían recibido como nunca he visto en un evento atlético.
Al final de la carrera, las discusiones sobre estadísticas, posibilidades y “what if” con Carlitos y Rompy, aumentaron impresionantemente. Carlitos y Rompy se dieron la tarea de darle seguimiento minuto por minuto a cerca de 20 corredores con los que ellos pensaban que yo podía competir. Estos “manes” conocían más de la carrera que los mismos organizadores ja..ja. Carlitos se había leído el libro Hard Rock Fever en una noche. Veían splits, hacían análisis, veían mapas, conocían a los corredores por nombre; hacían entrevistas a los corredores que concluían, tratando de entender sus tiempos de maratón, PR’s, etc., todo para compararlo conmigo y dejarme saber que yo debí haber continuado, y que de repente tenía un chance de hacer las 48 horas. Bueno, la realidad es que, de 140 corredores, 40 no terminaron, y entre ellos estaba Karl Meltzer, el ganador del año pasado, y uno de los tres mejores ultrarunners de del mundo!!!!. Dice Carlitos que escuchó que al tipo le dolía un hombro…Aja!!! Y porque no continuó?? Por qué no lo hizo por la experiencia y placer?? Ja…Ja…Al analizar los resultados finales con cuidado, mi consuelo fue que casi nadie que estuvo cerca de mi durante la carrera logró terminar debajo de 48 horas o simplemente terminar, y ni el campeón Karl Meltzer pudo terminar!!.
El representante de Francia, que se había hecho amigo mío y del “crew”, Stephan Marchand, fue un buen ejemplo de “Finisher”. El tipo había mantenido una ventaja entre 30 min. y una hora sobre el corte de 48 horas, y terminó justo en 47 horas 4 min (56 min. de ventaja), ocupando la posición 92 de 100.
Pero tengo que ser un reportero profesional y darle crédito a Carlitos y a Rompy. La teoría de que yo tenía chances de terminar se comprobó con una sola muestra (aunque todos sabemos que una muestra no es estadísticamente significante..ja..ja). Una de las tipas con las que corrí por mucho tiempo, llegó con 47 horas y 55 min!!! Fue el último corredor en terminar oficialmente. Esta es una señora cerca de los 60 años!!! Ella debió tener un “gap” de aprox. 2 horas contra el paso de 48 horas al pasar el último “aid station”, Cunningham. Esas 2 horas las debe haber cortado corriendo el último segmento más rápidamente que la mayoría de los corredores. Una hora más rápido que Stephan!! Para mí era imposible que terminara a tiempo, y de alguna manera sobrehumana en el último trecho cortó 2 horas!!! Realmente impresionante. La tipa lo logró!!! Me acerqué a hablarle mientras estaba tendida en el gimnasio para felicitarla, algo que hice con muchos corredores que vi terminar impresionantemente.
Tengo un increíble nivel de admiración por gente como la señora de 60 años que terminó en 47 horas 55 min. Ella le ganó a Karl Meltzer y a Luis Carlos Stoute. Ella debe haber superado mucho más que un dolor de cabeza, mucho más que un dolor de hombro, y su reconocimiento de un brecha contra las 48 horas nunca la paró. A este corredor nada ni nadie lo paraba. Y ni hablar de cómo la significancia de este triunfo se magnifica al considerar su edad.
Y creo que esto es lo que finaliza esta historia; ahora solo me queda la aspiración de ser algún día como la señora de 60 años. Estos 140 (o mas bien 139 ja..ja) corredores eran guerreros fuera de este mundo; “I truly mean that”. Gente con un poder mental y perseverancia a niveles en los que yo no estoy todavía. La experiencia que vivimos Rompy, Carlitos, Lorena, Marlene y yo, no se puede explicar. Tuvimos el honor de compartir con gente increíblemente gentil, hospitalaria, generosa, humilde, loable; y encima la gente más valiente y fuerte que hemos visto jamás; todo en un lugar con un ambiente de montaña literalmente alucinante.
No me arrepiento de haber intentado Hardrock. Eso me mostró mis límites; me dio humildad; me da chance de aspirar a algo que todavía no domino. Me dio la oportunidad de ponerme la barra a otro nivel, un nivel que no sabía que existía. Yo regresaré. Hardrock y Silverton esperan que los Panameños regresen. Pedimos que la bandera la guarden, porque la usarán nuevamente.
Gracias a todos por sus mensajes positivos y de ánimo antes, durante y después de la carrera. Y en especial gracias a mi “SUPER CREW”; la convivencia que tuvimos ha sido una de las experiencias más bonitas que he vivido.
11 Comments
Carlitos
Jul 12, 2010
Como parte del crew, me tomé mi rol muy en serio. En ningún momento le manifesté una sola onza de duda a LC de que completaría la prueba, de que haría un super tiempo, etc ... aún cuando yo tenía incluso dudas de poder estar a nivel de poder ayudarlo a subir y coronar algunas de esas cimas ... en lo personal, jamás había subido arriba de 13,000 pies. Los detalles de mi propia experiencia como CREW los he colocado en elrets.wordpress.com, acá basta con decir como CREW/pacer nos tocaban a mí y a Rompy, hacer muchas cosas: esperar y apoyar en cada estacion que fuese posible, estar listos para correr con LC, orientarlo durante la corrida, mantenerlo animado y despierto durante la noche y estar listo para CONTINGENCIAS! Analizando lo anterior, creo que todo el CREW hizo lo posible por cumplir esas funciones: allí estuvimos en Chapman (aunque no se debía) y en Telluride, incluso adentrandonos en la ruta una milla para esperarlo y acompañarlo hasta el aid station. No sé si cumplimos en la parte de animarlo! Específicamente, siempre me quedará el "what if" ... si lo hubieramos EMPUJADO MÁS en Telluride? si a su pregunta de si seguía o no, le hubiésemos contestado un enérgico DEBES SEGUIR!? Estas preguntas quedarán sin respuesta ... aunque lo incréible fue que el drop out no hizo que nuestra labor como CREW/PACERS terminara ... en efecto, Rompy y yo nos obsesionamos con la carrera ... cómo era posible que una carrera lograra VENCER a LC STOUTE? Esto fue lo que nos llevó a indagar, estudiar, investigar ... creo que conocimos a más de la mitad de los corredores, organizadores, los que también hicieron drop out ... hablamos con Blake Wood ganador múltiples veces, Tyler Curiel 10 time finisher ... nos entró el HARDROCK FEVER del que habla el libro. Termino con varias conclusiones: - HARDROCK 100 es un recorrido CASI IMPOSIBLE ... reservado para una especie de atleta con muchos dones - El esfuerzo que le tomó a LC y al resto de los 140 que participaron este pasado fin de semana, es ADMIRABLE en todo el sentido de la palabra - HARDROCK se quedó sin ver el mejor performance de LC STOUTE ... sin duda alguna, en varios de los segmentos que estaban por llegar, el maestro habría demostrado su fuerza como corredor y su tenacidad, y su tiempo habría mejorado CONSIDERABLEMENTE, aunque no sé si por debajo de 48 horas ... - Probablemente el dolor de cabeza habría seguido siendo una limitante a lo largo de las siguientes horas, producto de la altura, la pobre ingesta de calorías, el esfuerzo y alguno que otro factor Una conclusión final: - LC regresará a HARDROCK, con un entrenamiento distinto y con esta experiencia "en la bolsa" ... HARDROCK better watch out!!! Espero tener el honor de llegar a ver ese segundo capítulo.
George
Jul 13, 2010
Gracias por compartir tu experiencia Luis Carlos. La verdad yo tenía mucha curiosidad por saber cómo había sido la cosa, y creo que muchos otros también la tenían. He estado entre estupefacto y admirado durante la lectura de la mayor parte de tu historia, aunque en ocasiones también me ha hecho reir con ganas. Te felicito y admiro por haberlo intentado. La pregunta "what if" nunca tendrá respuesta y no vale la pena pensar más en eso. Creo que la próxima vez irás con la ventaja de haber tenido esta experiencia, aunque sabemos que los contratiempos físicos son una posibilidad real y están dentro de la jugada cada vez que se enfrentan retos de este tipo. Así que no creo que te debas presionar la próxima vez que vayas (porque doy por sentado que irás), percibo que había algo de presión autoimpuesta en este intento. Adelante y a disfrutar de esto! Para nosotros de eso es de lo que se trata. Un abrazo a ti y a todo el excelente supporting crew.
Margaret
Jul 13, 2010
Luis Carlos (mi heroe atletico), Solo con la subida a cuatros patas, luego la bajada qui ni en esquis bajaria y para rematar el sendero tallado dentro de la roca Y con precipicio ya el haber hecho eso fue sobrehumano y muchas felicidades por haber salido de esas vivo. No pienses en el "what if" mas bien piensa en la informacion que tienes ahora (que no tenias antes) y a volver a intentarlo cuando estes listo, deja añejando el reto un poco para que agarre cuerpo y forma. Y como ya te conocemos, la pregunta siguiente es: cuando te mudas a Silverstone? Un fuerte abrazo y besos, Margaret
FERNANDO REVUELTA
Jul 13, 2010
Excelente relato máquina ! ! ! Creo que esta experiencia da para conversar y hablar de ella durante horas. Realmente mi impresión es que adicional a los fuertes ascensos, el problema de este tipo de pruebas es que no hay casi momento para recuperar, ya que las bajadas son tan técnicas y exigentes (para cuerpo y mente), que el nivel de tensión y exigencia se mantiene constante. No me cabe ninguna duda de que la mayoría de la gente que termina mas que atletas, son gente muy fuerte desde el punto de vista aeróbico, y con una mentalidad y psicología impresionantes. Gente que está acostumbrada a salir a la montaña con sus camelbacks y sus botellas y pegarse caminatas y pequeñas trotadas durante horas y horas, con long runs o tiradas de 10, 12, o mas horas. La altitud y el tipo de montañas y terreno es obvio que no lo podemos improvisar en Panamá. Acá tenemos unas condiciones de temperatura, humedad, altitud y terreno
FERNANDO REVUELTA
Jul 13, 2010
sorry se me fue la otra parte,... .....que no se parecen en absoluto a las de este tipo de pruebas que se celebran en USA o a las Ultras estilo UTMB y similares que se celebran en Europa, muchas veces con nieve o paisajes helados. Eso como todas las cosas en esta vida se practican, y para ello habrá que inventar algo y suplir esas faltas, salvo que tomemos la opción de irnos por semanas a entrenar a estas locaciones, con la complejidad y costo que ello conlleva. Estoy convencido que el atraso que tuviste se debió mayormente a las bajadas mas que a las subidas, ya que subiendo eres un tipo constante y duro, eso lo he visto en primera persona. Bajar, sobre todo trillos técnicos no es cuestión como algunos pueden pensar de "echarle huevos". Es de ser inteligente y saber hasta donde uno debe de tomar riesgos o no, adicional a mucha práctica. Bajar con miedo es un enorme lastre, se pierde muchisimo tiempo y adicional se castiga mas la musculatura que cuando uno baja relajado y dejándose llevar por la gravedad. Tuve la fortuna de hacer bastantes travesías y carreras de montaña en Europa, y es impresionante ver bajar a la gente que sabe de verdad correr por Canchales, asi se les llama en España a esas laderas de roca totalmente suelta en las que como dice LC se baja como esquiando. Realmente no se como podemos hacer en Panama para practicar algo similar, no se si haya algún sitio que se asemeje en algo a este tipo de terreno tan particular. Realmente comparando el terreno y las dificultades que he visto en las fotos, el recorrido de la próxima Maratón del Valle parece una carrerita por la Cinta Costera,....Creo que esta experiencia ha sido una cura de humildad para toda la comunidad de ultras y trilleros en Panama, a la vez que un estímulo muy fuerte para seguir mejorando y adquiriendo las habilidades que nos lleven en un futuro a poder besar esa enorme roca de la meta. Abrazos a todo el equipo de apoyo, y por supuesto uno bien grande para ti Luis Carlos, tienes toda mi admiración y respeto como corredor y persona. FER
Joakim
Jul 14, 2010
LC, I am deeply impressed! Hardrock is not a race, its something else. With the experience you got on this race, your strategic mind and super-will I am 100 % sure you will make it next time. I agree with FER, that the downhills are probably one key to this event. Do you have any sandpits or quarries in Panama where you can train..? The altitude is tricky as well. Guess staying there for a few weeks before the race would be one way, but maybe not feasible. Take care my friend! -Joakim
Luis Enrique
Jul 14, 2010
Hola Luis Carlos, mis más sinceros respetos desde Venezuela, adelante Hombre!!!! a practicar la bajada, aqui en el estado Merida hay buenos cerros con piedras sueltas y lo suficientemente altos para que perfecciones esos detallitos, y recuerda este mantra que siempre me repito cuando una carrera se me pone dura: "LO QUE TE HACE DIFERENTE A LOS DEMAS ES SEGUIR CUANDO CREAS QUE NO PUEDES" un abrazo desde Caracas, animo!!!!
Ernesto D
Jul 15, 2010
Como mencione en otro articulo. Este primer paso va ayudar abrir ojos y subir el nivel del ultra en Panama. Te felicito por un gran logro de perseverancia, dedicacion y fuerza mental...y SI es un logro por el simple hecho de estar al lado de esa piedra para iniciar la carrera.
Irma Arosemena
Aug 01, 2010
wao... impresionante... me considero demasiado amateur para opinar, y si te puedo decir que la humildad no es mi fuerte. Hoy corri la media de Asics en 1:52hr y estoy tan orgullosa de mi que ni dormir he podido... hehehe definitivamante que cada quien en su rango.. a pensar que solo t conozco de vista, como el corre a toda maquina en el GYM y q realmente envidio (mataria por correr asi), realmente tienes mi admiración total, hace apenas 2 días me enteré que eras el mismo que hizo la super hazaña en PTY y hoy x las fotos que eres el Protagonisca de tal reto... eres un montro. mil felicidades pq el solo entrar ya es una experiencia única, y aunque realmente no hay nada como terminar, queda la experiencia para el próximo año... BTY: creo que la idea de las hawaiianas excede los niveles de motivación... scrachadas para el próximo año... besos irma
Dinah Tata
Jan 19, 2011
I am very thankful to this topic because it really gives useful information ,-"
Hardrock 100 – 2010 | Al Aire Libre
Jun 02, 2011
[...] atreve a correrla es un grupo de gente muy tenaz y determinada. Luis Carlos no pudo con la carrera este año, pero estoy seguro que es solo cuestión de tiempo para que muela esa roca (un dolor de cabeza [...]